En Alta Córdoba intentan maquillar una realidad que los números se encargan de desnudar cada fin de semana. Porque más allá del discurso optimista, Instituto no muestra señales de evolución: muestra síntomas de estancamiento. El dato es frío, pero contundente: apenas 17 goles en 16 partidos, un promedio de poco más de un gol por encuentro. Un equipo que pretende competir no puede sostenerse con esa producción ofensiva; no funciona. En Instituto ya no alcanza con explicar. Tam