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Bruno Labaque: "Atenas tiene que volver a competir"

María José Sanchez
3 ago
5 min de lectura

El ex base de Atenas paso por los micrófonos de "Todo en Juego"

Pocas voces tienen tanta autoridad para hablar de Atenas como la de Bruno Lábaque.

Surgido de las divisiones inferiores, campeón de la Liga Nacional, capitán, integrante de la Selección Argentina y protagonista de una de las etapas más gloriosas del club, el ex base continúa viviendo el presente del Griego con la misma pasión que cuando vestía la camiseta número 7.


Aunque hoy su lugar está fuera de la cancha, sigue comprometido con la institución y convencido de que Atenas tiene todo para recuperar el protagonismo que alguna vez lo convirtió en el club más ganador de la Liga Nacional.

"Atenas es mi vida. Mi abuelo es uno de los fundadores del club, mi papá y mi mamá se conocieron ahí, mi papá jugó en Atenas, mi abuelo y mis hermanos también. Atenas es mi segunda casa, es mi vida", expresó, dejando en claro que el vínculo con el Verde trasciende cualquier etapa deportiva.

Con el armado del plantel prácticamente definido, Lábaque se mostró conforme con las incorporaciones realizadas por la dirigencia, aunque advirtió que en el básquet moderno los nombres, por sí solos, ya no garantizan resultados.


"Lo veo bien al equipo. Me gusta, está completo en las cinco posiciones. Pero en el básquet de hoy, los nombres propios no te aseguran nada. Es un equipo nuevo, con un entrenador nuevo que tiene que conocer a los jugadores", analizó.


La llegada del nuevo entrenador es uno de los aspectos que más lo entusiasma. Considera que, además de sus condiciones profesionales, conocer la identidad del club puede ser una ventaja importante en un contexto de renovación.

"Me gusta muchísimo el técnico. Conoce el club, conoce la interna, el manejo y el peso de la camiseta", afirmó.


Sin embargo, dejó en claro que no pretende volver a involucrarse en las decisiones deportivas, una experiencia que ya atravesó tras su retiro y que hoy prefiere observar desde otro lugar.

"No me voy a sumar a la parte deportiva. Cuando me retiré me involucré bastante y considero que es extremadamente injusto. En el deporte de hoy dependés de si la pelota entra o no para saber si sos bueno o malo", reflexionó.


Su compromiso con Atenas pasa por otro lado. Después de varios años alejado de la vida institucional, decidió colaborar activamente para fortalecer al club desde lo económico.

"Por el amor al club y por el enorme trabajo que hace mi papá, después de casi cinco años me comprometí ahora a ayudar al club, a vender abonos y a juntar recursos", explicó.


En esa misma línea, hizo un llamado a los hinchas para acompañar al equipo durante toda la temporada y no solamente en los momentos de mayor trascendencia.

"Cuando juegan instancias finales, todo el mundo quiere ir a la cancha. Durante el año se hace difícil. Creo que hay que dar una mano, de la forma que sea", sostuvo.

Y profundizó sobre una realidad que atraviesa a todos los clubes del básquet argentino.

"Es muy difícil competir la Liga Nacional. En el básquet no vendés jugadores, no existen los pases y ojalá la gente se prenda comprando un abono o pagando una entrada, porque si no es muy fácil criticar", afirmó.


El espejo de Instituto


Al hablar del presente de la Liga Nacional, Lábaque no esquivó las comparaciones y tomó como ejemplo el crecimiento que tuvo Instituto en los últimos años.


"Me encanta que Instituto esté en la Liga Nacional. Tengo un cariño muy especial por Instituto, lo sigo. Después de Atenas, en el básquet quiero que gane Instituto. En el fútbol soy hincha y voy a la cancha", reveló.

Para el histórico capitán, la Gloria logró instalarse entre los mejores gracias a un proyecto sostenido en el tiempo.

"Instituto viene haciendo bien las cosas los últimos años de Liga, siempre siendo competitivo y protagonista. Es lo que Atenas tiene que retomar después de ser referente en la Liga e ir perdiendo terreno", explicó.


Lejos de plantear una rivalidad, entiende que la presencia de dos instituciones fuertes beneficia al deporte de toda la provincia.

"Para Córdoba está buenísimo tener dos clubes importantes como Instituto y Atenas. También está Independiente de Oliva, que viene haciendo bien las cosas. Ojalá que más chicos se acerquen al básquet para poder seguir sacando jugadores", destacó.


Por eso, no duda de que el Verde puede volver a ocupar el lugar que históricamente tuvo.

"Sin dudas que Atenas puede recuperar el lugar de ser protagonista como lo es Instituto", aseguró.


No obstante, también pidió mirar la realidad con perspectiva.

"Algunos años malos tampoco opacan la historia de Atenas. No es tan fácil ser el equipo que más ganó a nivel nacional. No es una comparación; Atenas tiene que pensar en Atenas y hacer las cosas bien", remarcó.

Además, celebró que la institución haya encontrado herramientas para potenciar su proyecto deportivo.

"Si el estatuto permitió y se abrió la posibilidad de comprar la plaza, está buenísimo. Creo que Atenas tiene la obligación de empezar a competir, no solo participar de la Liga como fueron los últimos años", afirmó.


Una carrera que superó todos los sueños


Con la tranquilidad que da el paso del tiempo, Lábaque repasó una trayectoria que lo llevó mucho más lejos de lo que imaginó cuando era un chico.

"Nunca creí que me faltara algo en mi carrera. Me hubiera gustado disfrutar más, pelearme con menos árbitros o fastidiarme en diferentes situaciones", reconoció.


Aun así, siente que cumplió mucho más de lo que soñaba.

"Superé las expectativas que de niño soñaba: salir campeón con Atenas, jugar con Marcelo Milanesio, salir campeón sin Milanesio, jugar en la Selección Argentina, disputar un Mundial, un Sudamericano, un Panamericano y competir internacionalmente", repasó.

Entre todos esos recuerdos, admite que compartir equipo con el máximo ídolo del club no fue sencillo.

"Fue difícil jugar al lado de un ídolo máximo como lo fue Marcelo Milanesio", confesó.


Y descartó definitivamente un regreso a las canchas.

"No volvería de mi retiro para jugar un partido oficial."

Un legado que trasciende los títulos

Más allá de las conquistas deportivas, Bruno Lábaque guarda con especial emoción los homenajes que recibió por parte del club de toda su vida.

"El día que retiraron la 7 ni me lo imaginaba, ni lo esperaba. Fue hermoso", recordó.


También destacó el significado que tiene para él ingresar al Polideportivo Carlos Cerutti y encontrarse con una de sus tribunas llevando su nombre.

"Una popular del Polideportivo tiene mi nombre y se la puedo mostrar a mi hijo. Creo que es el fruto o el premio. No sé si soy el único salido de las divisiones inferiores que fue campeón con Atenas y además capitán. La verdad que costó mucho", expresó.


Finalmente, resumió en una frase la manera en la que le gustaría ser recordado por los hinchas.

"Quiero que me recuerden como una persona que dejaba la vida por Atenas o por la camiseta que le tocó defender. Nunca me guardé nada."


Y quizás allí esté la esencia de Bruno Lábaque. Más allá de los títulos, los récords o los homenajes, su historia quedó ligada para siempre a la de Atenas. Hoy, desde otro rol, sigue persiguiendo el mismo objetivo que tuvo como jugador: volver a ver al Griego compitiendo por lo más alto del básquet argentino.

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